Historia

Caparello: “Ganar en el TC fue una sensación única”

Roberto Caparello recordó junto a SoloTC su paso por el Turismo Carretera y su único triunfo con Chevrolet, del que se cumplirán 30 años en agosto.

Para su perfil de Facebook y WhatsApp, Roberto Caparello (72 años) eligió poner la foto que recuerda su día de gloria en el Turismo Carretera. Aquel 18 de agosto de 1991 cuando logró su única victoria en la categoría a bordo de un Chevrolet. El día que ingresó en la selecta galería de ganadores del TC.  

“Fue esa sensación de sentirme pleno, feliz”, resumió el expiloto platense en la charla con SoloTC. Aún hoy no recuerda cómo ni por qué se metió en el mundo de la mecánica y el automovilismo. No venía de una familia fierrera, tampoco lo eran sus amigos de la juventud. Pero sí recuerda perfectamente cómo fue que abrió la puerta.

“Llegué al automovilismo a través de una apuesta. Con mis amigos apostamos quién podía sacar un cigüeñal de un motor BWM de una cupé De Carlo, que tenía una sola posición de entrada y salida. En esa circunstancia, dije: ‘yo lo saco´. Y me respondieron que si lo hacía podía correr. Así empecé en el Anexo J. Era menor de edad, pero mentí la fecha de nacimiento diciendo que había perdido el documento, y me permitieron correr”, le contó a STC.

Con el paso de los años, se instaló en Mar del Plata (ciudad en la que reside actualmente). “Abrí mi propio taller para armar motores de categorías zonales, me fue bien, gané muchas carreras. ¿Si soñaba con el TC? Hasta ese momento no, lo veía como algo lejano. Hasta que llegó Osvaldo Villaverde, un piloto de Miramar, ahí cambió todo”, reveló.

Roberto Caparello
Caparello corrió en el TC entre los ’80 y ’90.

Villaverde era un entusiasta piloto de Miramar que económicamente no podía acceder a los servicios que prestaban la dupla Wilke-Pedersoli. “Así fue que me ofreció que le haga el motor. Pero como nunca había trabajado con esa clase de impulsores, le dije que lo traiga banqueado listo para correr, y a partir de ahí le hacíamos una radiografía (sic). Esa apuesta resultó buena y me quedó ese sabor lindo de saber que podía trabajar también en el TC”, manifestó.

De motorista a piloto de Turismo Carretera no hubo un largo trecho. Todo surgió luego del trágico accidente que sufrieron Antonio Lizeviche y Víctor Galíndez el 26 de octubre de 1980 en la Vuelta de 25 de Mayo. “Yo tenía la intención de comprar la Chevy de Lizeviche. Pero por una cuestión ética no quise molestar a la familia luego del accidente y esperé un tiempo para contactarme. Incluso, viajé a Buenos Aires con la intención de hacer la operación, pero no pudimos concretarla”, contó Caparello.  

Roberto Caparello Dodge
Caparello debutó en el TC con Dodge. (Historia TC)

Frustrada la operación, Roberto se quedó con un amigo a pasar la noche en Buenos Aires. Compraron una revista Corsa y allí vieron un aviso donde se vendía una Dodge de los hermanos Aventin. Así empezó su historia en el Turismo Carretera…

Los primeros pasos en el TC

“Recuerdo que arranqué en el torneo ‘Lizeviche-Galíndez’, pero no tuve una gran continuidad. Es que mi emprendimiento en el taller estaba en alza, además había comprado un campito y se me complicaba hacer todo. Así que me alejé algunos años. Pero el destino me llevó de nuevo al Turismo Carretera”, relató.

Caparello Chevrolet
Su única victoria la consiguió con un Chevrolet. (Historia TC)

Fue casi de casualidad, acompañando a un cliente en un viaje hasta Mar de Ajó. “Recuerdo que fuimos a un taller que tenía un terreno baldío al lado. En medio del pasto había una cupé Chevy, que resultó ser la misma con la que Francisco Espinosa se había consagrado campeón en el torneo ‘79/’80. La había corrido Miguel Atauri y luego la compró una persona de apellido Álvarez que como no recibió la licencia para correr, decidió venderla. Así que fui por trabajo y me volví con una Chevy, marca de la que era fanático”, contó.

Así inició su segunda etapa en la “máxima”. “Ese auto lo arruiné rápido después de una carrera en Rafaela. Después me construyó un Chevrolet Tulio Crespi y más tarde hice la última Chevy que fue con la que gané”. Caparello recuerda como si fuera hoy aquella carrera en el semipermanente de Lobos en 1991.

Camino a la gloria

“Veníamos andando muy bien desde principio del año. Recuerdo haber hecho un viaje a Estados Unidos y visitar a un preparador de Chevrolet que me enfocó en algunos principios. En ese momento estaba haciendo un desarrollo con unas bielas más largas que me había propuesto el Polaco Herceg. El motor mejoró muchísimo, llegábamos a las 10.000 vueltas muy cómodos. Estuve cerca de ganar en la 7ª fecha en La Plata, una carrera que perdí por muy poco con el Pato Morresi”, rememoró.   

Caparello tenía la íntima sensación de que la victoria estaba al caer. “Desde diciembre del 90, cuando gané la 2ª Etapa del Gran Premio de Tandil me sentía para ganar. Hasta que llegó la carrera de Lobos donde se dio todo para que pudiera conseguir mi 1ª victoria. Después tuve otras posibilidades en otras carreras, pero nunca pude repetir. De todos modos esa victoria fue lo mejor que me pasó en el TC. Fue esa sensación de sentirme pleno, feliz”, aseguró.  

Su continuidad en el TC no se extendió por mucho tiempo más. Su actividad privada y el arraigo familiar lo impulsaron al retiro. Siguió ligado al automovilismo a través de la preparación de motores. Pero cada tanto, como en esta nota, recuerda sus días de piloto. Con un entusiasmo y una pasión que mantiene intacta.

Bonus track – La victoria de Caparello

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