Turismo Carretera

Pérez Bravo, la historia de una pasión (que le gana a la razón)

Fanático del automovilismo y del Turismo Carretera, Emmanuel Pérez Bravo habló con SoloTC de su pasión por Chevrolet, la idolatría por Guillermo Ortelli, el podio en los 1000K de Buenos Aires y mucho más.

Desde la cuna. El habitual dicho desde cuándo se tiene pasión por algo aplica a la perfección para Emmanuel Pérez Bravo. Prácticamente desde el día que nació, el 2 de junio de 1986, comenzó a vivir de cerca el automovilismo. Su papá Walter era piloto y Tiki, junto a su familia, seguía sus actuaciones. Aprendí los números y los colores con los autos de carreras en los autódromos, le contó el oriundo de Huanguelén a SoloTC.

Corrió en todas las categorías de la ACTC, menos en TC Pick Up. Su puerta de entrada fue el TC Mouras y luego saltó al TC Pista, categoría que debió dejar por cuestiones presupuestarias. El año pasado corrió en TC Pista Mouras, pero en 2021 recaló nuevamente en el Turismo 4000 Argentino (dónde se coronó en 2019). Se dio el gusto de subir al podio de los 1000K del Turismo Carretera en 2018, invitado por Leonel Pernía.

Con 35 años recién cumplidos, Pérez Bravo sigue viviendo al automovilismo con la misma pasión de cuando era un niño. “Cuando iba a ver a mi papá lo seguía siempre agarrado del alambrado esperando ilusionado si algún día me tocaría a mí. Cuando tuve la primera oportunidad me subí y fue un camino de ida”, confesó el bonaerense.

Su primera presentación, en el Mar y Sierra B, tuvo una particularidad inolvidable. “Mi papá salió campeón del TC pampeano con un auto que fabricaron ellos con el equipo. Después de varios años lo pudimos comprar y fue con ese mismo coche con el cual debuté”, recordó Emmanuel quien, 2 años después, logró su primer título en el Supercar pampeano con el Chevrolet que también era propiedad de su papá, y en el cual Pérez Bravo había competido como acompañante de él y de Diego, su tío.

Benvenuti, Pernía en Pérez Bravo en el podio.
Junto a Benvenuti y Pernía en el podio de los 1000K, donde lograron el 3° puesto. (J. Marchesin/SoloTC)

Corriste en 4 categorías de la ACTC. ¿Qué significa eso para vos?
– Me faltan las camionetas nada más, y ya me voy a subir a alguna… (NdeR.: tiene la licencia para correr en TCP y TCPK) La verdad que todo lo que es la ACTC, es el sueño de todos. Crecemos viendo al TC. Cuando me pude subir y manejar uno, fue un sueño. Yo venía de un zonal y poder pasar al TCM primero y después al TCP, y estar en el ambiente y ver lo que era es una sensación hermosa, impagable. Y en lo deportivo es algo hermoso porque te estás midiendo con los mejores del país, es otra escala.

¿Cuándo y dónde nace tu pasión por Chevrolet?
– Si bien mi viejo empezó a correr con Ford, yo no lo vi porque era muy chico; después siempre corrió y fue hincha de Chevrolet. Él fue siempre mi referencia y me hice fanático de Chevrolet de muy chico. Recuerdo verlo a Mouras, a Traverso y ni hablar a Ortelli. Y después la relación que fui teniendo con la hinchada de Chevrolet fue haciendo cada vez más fuerte el vínculo hasta lo que es hoy. Cuando salí campeón del Turismo 4000 Argentino en La Plata (NdeR.: en 2019) se me aparecieron de sorpresa y para la categoría no es habitual. La verdad que fue una demostración de cariño muy grande.

Emmanuel Pérez Bravo festeja con los hinchas.
En andas, Tiki festeja el título en TC4000 Argentino en 2019. (AbranPasoLa15)

¿Qué significa Guillermo Ortelli para vos?
Mi máximo ídolo. Por lo que consiguió y por lo que es él. Es una persona que, sin darse cuenta, o sí, va dejando un ejemplo a medida que va andando. La forma que él se maneja en la pista, la manera en la que declara, su caballerosidad deportiva… Sus pequeños detalles son los que hacen, a los que venimos atrás, incentivarnos a tratar de hacer las cosas mejor, a que veamos que haciendo las cosas bien se pueden lograr los objetivos, sin caer nunca en la falta de respeto al rival o al compañero que la pelea igual o más que vos. Esa enseñanza es lo que hace que el tipo esté varios escalones arriba de todo el mundo.

¿Se lo dijiste alguna vez personalmente?
– Sí, cuando compartí equipo en el Dole Racing en 2011, él en TC y yo en TC Pista. Desde ahí tenemos una relación muy linda. Aunque, reconozco, me cuesta separar la distancia del ídolo con la persona. Disfruto mucho cada vez que puedo hablar con él.

Por lo que comentás, este último tiempo en el que las cosas no le son fáciles te deben haber afectado más que si fuesen propios.
– Me duele igual o más, porque cuando me equivoco son cosas mías y nadie opina, pero en el caso de él, siendo una persona tan grande y una leyenda en el TC, que la gente opine tan livianamente de alguien que ha conseguido tanto, la verdad que duele. Pero siempre confié en que se le van a dar las cosas y cuando tenga el auto va a estar adelante, sin dudas. Yo quiero que le vaya bien para verlo feliz, como ídolo.

Ledesma, Ortelli y Pérez Bravo.
Junto a 2 referentes de Chevrolet: Ledesma y, su ídolo, Ortelli. (Lanza la bola deportes)

Un adversario tan invisible como determinante

¿Tu principal rival en el automovilismo fue el presupuesto?
– Sí, siempre anduvimos con lo justo. Tratamos de correr donde nos gusta y donde creemos que por resultados deportivos podemos ir avanzando, pero la realidad es que por presupuesto no pudimos. Cuando salí campeón del zonal tuve el pase al TC Mouras, ahí anduvimos bien y ascendí al TC Pista en donde anduvimos bien algunos años, otros no tanto, y después fue mucho más sufrir que disfrutar.

¿Por qué decís que no disfrutaste estar en el TC Pista?
– Porque fue todo tan rápido que era como algo normal correr en el TC Pista, después con el tiempo, cuando vi que no lo podía hacer, le empecé a dar valor. Hoy disfruto muchísimo correr en el Turismo 4000 Argentino porque sé que no es algo de todos los días y no quiero que después, más adelante, me dé cuenta de que estaba siendo un privilegiado y no me daba cuenta como me pasó con el TCP. Vivir en un pueblo de 5.000 habitantes y correr en TCP no es algo que se pueda hacer fácilmente.

¿Qué significaría para vos correr en el TC?
– Sería un sueño. Cuando me tocó en los 1000K y pude pisar el podio del TC en el ‘Gálvez’ fue un sueño cumplido porque pensé que, para mí como piloto, ya no había más nada. Se había terminado todo porque por falta de plata no podía hacer ni TC Pista ni TC Mouras. Estaba corriendo en un zonal y me llegó la invitación para correr en TC. Fue un regalo por el cual estaré agradecido de por vida a ‘Leo’ Pernía y todo su equipo. En una de las carreras más importantes de los últimos tiempos, con los 150 mejores pilotos del país y en la principal categoría de Sudamérica, haber estado a la altura fue único.

Cambio de pilotos en los 1000K de Buenos Aires.
En los 1000K de 2018, Pérez Bravo toma la conducción del Torino de Pernía. (J. Marchesin/SoloTC)

La pasión puede más que la razón

Si te aseguran que tenés un lugar en el TC pero tiene que ser con Ford sí o sí, ¿qué hacés?
– No, no voy. Me pasó para la primera edición de los 1000K de Buenos Aires. Estaba todo avanzando y cuando me dijo que era con Ford le dije que no, porque iba a disfrutar el tiempo que me tocara manejar, pero me iba a arrepentir el resto de mi vida. Menos mal que después me llegó la invitación de Pernía.

En el último tiempo hubo muchos cambios de marcas. ¿Lo entendés?
– Sí porque son decisiones personales. Es algo que yo no haría, pero sé perfectamente que hay pilotos profesionales, que viven de esto, y buscan otras cosas que a mí en la razón no me entra. Por eso los entiendo, porque es su trabajo. En mi caso, la pasión es más fuerte que la razón. Lo manejo muy pasional, no me sale de otra manera. Hay pilotos muy profesionales que dejan los sentimientos abajo y hacen su trabajo.

Chevrolet de Pérez Bravo de T 4000.
Con el Chevrolet de Turismo 4000 Argentino del Pereiró Motorsport. (SSPFotos)

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