Historia

El último triunfo de Navone, un pionero del Turismo Carretera

Juan Carlos Navone trascendió en el Turismo Carretera por su espíritu innovador. Un maestro de la aerodinámica que le peleó con éxito a los Gálvez y Emiliozzi. Logró 4 triunfos, todo con Ford. El último el 4 de junio de 1961.

En una época de grandísimos pilotos y maestros de la mecánica, Juan Carlos Navone logró trascender en el Turismo Carretera por su espíritu innovador. Cuando la gran mayoría dedicó horas a exprimir al máximo la potencia de los motores, él fijó su atención en el chasis y la aerodinámica. Y tuvo éxito, claro. Al punto que alcanzó 4 triunfos. El último, el 4 de junio de 1961, nada menos que 6 décadas atrás.

El oficio de mecánico lo aprendió de muy chico, a los 11 años, en el taller de su padre en Carlos Keen (partido de Luján). “Era un chico que todavía estaba tratando de descifrar lo que aprendía con esfuerzo en la escuela primaria. Cuando un día mi padre me llevó hasta el fondo de casa y señalándome un desvencijado Ford T, con un motor sin vida, me dijo que a la tarde quería sentirlo funcionar y así lo hice”, contó.

Instalado, años más tarde, en el barrio porteño de Caballito, Navone se convirtió en mecánico y copiloto de Jorge Rodrigo Daly. Luego comenzó a preparar autos de TC para Jorge Farabollini, Julio Devoto, Ernesto Baronio y Rodolfo de Álzaga, entre otros. Hasta que le picó el “bichito de la velocidad” y comenzó su carrera deportiva en septiembre de 1954 en la Vuelta de Tres Arroyos con una cupé Ford de Devoto. Trece carreras más tarde, el 8 de mayo de 1955, alcanzó su primera victoria en la Mar y Sierras.

Ya en ese entonces, su espíritu innovador lo llevó a buscar soluciones aerodinámicas y bajar el peso del auto para mejorar la performance. También, a implementar recetas “caseras”, como ponerle manteca a la trompa de su coche con el objetivo de que el viento se deslizara mejor. A su vez, fue el precursor a la hora de colocar aditamentos aerodinámicos en la cupé. Como las famosas “colitas” que colocó en los guardabarros traseros. “Al principio no mejoraron mucho el andar del auto, pero después las fui haciendo construir más grandes. Al mismo tiempo, bajé la trompa hasta formar una línea con las alas de atrás. El resultado fue una gran mejoría en la penetración aerodinámica”, aseguró.

La cupé de Navone fue recuperada muchos años más tarde por el Museo del TC. Según cuenta el sitio web del museo, el Ford fue encontrado en la localidad González Chaves (Buenos Aires) en poder de un señor llamado Giancaterino. Estaba abandonado en un patio, todo oxidado. El hombre, a cambio, pidió que le compren un Renault 12.  Así se concretó la adquisición de este vehículo que hoy forma parte de la colección de autos históricos del Turismo Carretera.

La Bomba de Caballito, tal cual lo identificaban en esa época, se destacó en una época donde los Gálvez y los Emiliozzi polarizaron prácticamente todo el dominio en el Turismo Carretera. Entre julio de 1960 y abril de 1961 logró otras 2 victorias, ambas en la Vuelta de Necochea venciendo a la poderosa Galera de los Gringos de Olavarría. En la última, además, superó la barrera de los 190 km/h de promedio. El 4 de junio del ’61, en la Vuelta de Ensenada, alcanzó su último éxito.

cupé Juan Carlos Navone
El Ford de Navone fue recuperado por el Museo del TC. (J. Marchesin/SoloTC)

Navone participó un puñado de competencias más. Sin embargo, el trágico accidente que protagonizó en diciembre de 1960 lo había hecho repensar su continuidad en la actividad. Ese día, en la rotonda de San Justo, la gran cantidad de gente apostada al costado de la ruta le tapó la visual y no pudo evitar atropellar a la multitud. El saldo fue de 14 muertos y decenas de heridos. Un hecho que nunca logró superar y que lo llevaron, casi 2 años más tarde, a retirarse definitivamente del automovilismo. Murió el 17 de enero de 2003 a los 87 años.

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