Turismo Carretera

La resiliencia de “Gardelito” Fernández

Abruptamente sufrió la muerte de su hijo Ariel, un golpe que le hizo bajar los brazos. Con el apoyo familiar se repuso y siguió con su gran pasión, la preparación de motores. Entre multiválvulas y varilleros, Alfredo Fernández mantiene viva la llama. Y va por más.

La vida lo golpeó duramente. Necesitó un tiempo para recobrar fuerzas y poder seguir. Hoy Alfredo “Gardelito” Fernández disfruta nuevamente de la preparación de los motores, como cuando comenzó en 1988 con el Chevrolet de Eduardo Duarte en Turismo Carretera. Es su gran pasión, la que supo transmitir a sus hijos. Con Nicolás (32 años) como ladero, y en la memoria de Ariel, el preparador de Ituzaingó trabaja en los multiválvulas de TC y TC Pista y en los viejos varilleros para el TCM y TCPM.

El 20 de noviembre de 2016, a los 40 años, falleció, súbitamente producto de un paro cardíaco, Ariel Fernández, el hijo mayor de Gardelito. “Siempre hice esto con mucha pasión, con mucho amor junto a mis hijos. Cuando me faltó un hijo me caí bastante, es como que ahora desde hace un tiempo estoy remontando un poco. Es muy difícil sobrellevar esto”, le relata Fernández a SoloTC.

Ariel y Nicolás, junto a Gardelito, conformaban un equipo sólido. “Ese golpe, muy duro, me hizo bajar los brazos. Me costó recuperarme, pero lo tenía que hacer por mí y por mi familia que tanto me apoyó. Hoy mi hijo es un gran sostén y hace muchísimo, se cargó la mochila de su hermano para ayudarme a mí. Desde muy chiquitos los 2 estuvieron en el taller conmigo. Pero la vida es así, hay que mirar para adelante y seguir luchando”, agrega el preparador.

Remarcando que la pasión y las ganas de hacer lo que hace es lo que lo mueve, en la actualidad Fernández trabaja en 6 motores. La mitad de ellos multiválvulas y la otra varilleros. Y lo hace con las 4 marcas: Chevrolet en TC (Diego De Carlo), Dodge y Torino en TCP (Ian Reutemann y Nicolás Impiombato), Dodge en TCM (Alfonso Domenech) y Dodge (Gaspar Chansard) y Ford (Lautaro Piñeiro) en TCPM.

Gardelito Fernández
Gardelito trabajando en el motor Chevrolet de De Carlo. (Diego De Carlo)

“Hablar de que es un número lógico es difícil por cómo son los costos en general, pero para nosotros está bien. No quiero hacer más porque no podemos. Al hacer muchos motores, perdés la calidad y no quiero eso. Son buenos clientes y uno tiene el deber de mantener un buen nivel de trabajo”, asevera Gardelito que este año ya logró una victoria, con Chansard en la 2ª fecha del TC Pista Mouras.

Fernández, un motorista “relojero”

“Lo multiválvulas son motores muy delicados. Los varilleros eran un tractorcito, estos tienen buena potencia, pero tenés que tener una relojería. Es muy lindo trabajarlos”, describe Fernández los impulsores que el Turismo Carretera incorporó desde 2015, en reemplazo justamente de los varilleros, con el que logró su 1ª victoria en la “máxima” el 8 de junio de 1997 en Nueve de Julio junto con Guillermo Ortelli (Chevrolet).

Los motores multiválvulas tienen mucha periferia que es donde se mejora el rendimiento. Ya sea en los carburadores, la puesta a punto y un sinfín de cosas que hacen la diferencia. Al principio, cuando los carburadores no se podían tocar, era todo más parejo, hoy se marca la diferencia en todo lo que se puede ir trabajando y encontrando dentro de lo reglamentario. Todos lo hacemos”, afirma el preparador.

Torino Antártida
Fernández preparó el motor del Torino que aceleró en la Antártida. (ACTC)

Como desde hace más de 3 décadas, Fernández pasa sus días en el taller -hoy con los protocolos COVID cumpliéndolos al máximo, remarca- buscando esa mejora necesaria para poder lograr una pequeña diferencia. “Nunca sentí estar en el apogeo. Mis clientes siempre fueron todos iguales. Desde que empecé lo hice con mucha pasión, con mucho amor. Y así será siempre”, concluye Gardelito.

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