Pedersoli habla de Pedersoli
Qué mejor manera de conocer detalles de la vida de Jorge Pedersoli que a través de su propio relato. En una entrevista con SoloTC en 2004, el prolífico motorista recientemente fallecido, nos regaló este relato.
Yo nací motorista, aunque el factor determinante para que me inclinara por esto fue el fallecimiento de mi padre, ya que mi madre se puso al frente de la casa y no quería que yo estuviera en la calle. Para ello, hizo que después de ir a la escuela fuera todos los días a trabajar al taller de un vecino que estaba pegado a mi casa. En ese momento trabajaba para pagarle a esta gente el mameluco que me habían dado: barriendo, cebando mate y limpiando cárteres, que por entonces era una tarea muy tediosa. Me acuerdo de que ahí aprendí, a los ocho años, a manejar camiones, autos y motos.
Luego, en ese taller se empezó a trabajar con el auto de carrera de Julio Descote y poco a poco fui teniendo contacto con los vehículos de competición. Obviamente, a mi escasa edad no hacía más que pasarle un trapo o hacer una esmerilada de válvulas… pero empecé a tener esa tendencia de interesarme más por estar junto a los coches de carrera. A los 16 años, cuando cursaba en el industrial, mi hermano compró un Ford T, auto que desarmé y preparé. Yo tenía pasión por estar con los fierros. Prefería estar en el taller metiendo mano a algún auto o moto que ir a bailar, cosa que jamás aprendí a hacer.
Cuando me recibí de técnico mecánico, mi madre habló con una chica que trabajaba en General Motors y en 1963 me tomaron como empleado temporario, prácticamente para barrer los pisos. Pero evidentemente algo demostré, porque al mes ya fui ascendido al sector de inspección y de ahí me trasladaron a ingeniería experimental, cuando se comenzaba a rumorear que la fábrica quería hacer algo con autos de carrera. Ahí empiezo a trabajar con el ingeniero Ricardo Joseph, que preparaba un Chevrolet 400 y la cupé de Oscar “Cacho” Fangio. Fue entonces cuando nacen mis primeros amores preparando motores de competición.

Luego me mandan junto con Omar Wilke a solucionar un problema que tenían los Chevrolet 250 (se fisuraban los cigüeñales) en el auto de Carlos Alberto Pairetti, quien se había quedado sin preparador. Por ese motivo le hacemos un motor de carrera junto con Omar, mientras comienza la construcción del Trueno Naranja en lo de Horacio Steven con Pedro Campos.
Cuando ese auto se terminó, salió por la General Paz en contramano con dos patrulleros adelante abriendo camino hasta el autódromo de Buenos Aires, porque estaban en la largada esperándonos para comenzar las “250 Millas”. Como el motor del auto tenía que llegar caliente, en Liniers ya lo puse en marcha arriba del tráiler y de esta manera fui el primero en arrancar ese auto.

Así fue como comencé y hoy continúo viviendo el automovilismo como en aquel entonces, cuando hacíamos motores para TC A, TC B y Sport Prototipo. Todos creen que sufro porque vengo al taller a las 8 de la mañana y me voy a las 11 de la noche. Pero no es así: yo disfruto con pasión esto. Y acá manejo todas las máquinas, las tapas de cilindro me las hago yo, no es que vengo y dirijo… Yo elegí ser patrón pobre antes que empleado rico. Y esa es mi vida.

** Jorge Pedersoli: 03/11/1941 – 27/08/2026
