Turismo Carretera

Canapino: “Mi viejo era un genio, un loco, estaba en otra dimensión”

Agustín Canapino habló de todo en un mano a mano con Alejandro Fantino: el recuerdo de su papá, sus comienzos, la anécdota con Marcos Di Palma, las luces del éxito y mucho más.

“Después de lo que pasó con mi papá no tengo ganas de salir de mi casa. Voy al taller, a las carreras y no quiero saber más nada con nadie”, confesó Agustín Canapino en el inicio de la charla con Alejandro Fantino en ESPN FShow. Aún con el dolor a flor de piel por la repentina partida de su papá Alberto (el pasado 15 de febrero por COVID-19), el tetracampeón del Turismo Carretera afrontó la charla con total entereza. Acá un extracto de los pasajes más jugosos.

“Mi viejo era un genio”

“Está bueno que lo recuerden a mi viejo, homenajeándolo permanentemente. Soy un tipo bastante cerrado, pero al mismo tiempo entiendo que es un tipo que se merece que lo homenajeen, que lo recuerden todo el tiempo. Mi viejo era un genio y como todo genio, un loco. Tenía una capacidad, una cabeza… Estaba en otra dimensión. Quizás por todo lo loco que fue no se asentó en Europa, de hecho las oportunidades las tuvo allá por el ochenta y pico. La de mi viejo era creatividad pura”.

“Con mi papá empecé a tener relación padre-hijo de grande, porque cuando yo era chico él se fue a Buenos Aires y formó otra familia. Ahora estábamos mejor que nunca, y por eso me duele tanto lo que pasó, porque empezaba a tener un papá de verdad”.

“No pude hacer karting, pero desquitaba mi pasión con los jueguitos. Como yo era tan fanático del automovilismo me lo tomaba como si fuera de verdad, me leía todos los tutoriales… Quizás, inconscientemente, era una forma de acercarme a mi papá. Yo esperaba los fines de semana de TC para estar un poquito con él y de paso ver el TC”.

Llegó a las pistas gracias al simulador

“Como no corrí en karting, me hice en simuladores. De hecho, la anécdota es que mi viejo me dejó correr en autos reales por lo que yo hacía en el simulador. Él, años más tarde, me confesó que nunca vio a nadie hacer las cosas que yo hacía en el simulador. Yo empecé a jugar al GP2 o GP3 con las teclitas desde que tengo 5 años”.  

Los Canapino
Agustín, Alberto y el pequeño Matías celebrando el título de TCP 2008. (J. Marchesin/SoloTC)

“Hasta antes de subirme al Megane, para mí ser piloto era imposible. A mi viejo lo veía poco y nada, no tenía pinta de piloto, ser piloto para mí era imposible. De hecho mi viejo me decía que yo tenía que estudiar. Desde que empecé en la Copa Megane hasta que llegué al TC pasaron 3 años y medio. Pero bueno, pude llegar porque aproveché las oportunidades. Lo mismo cuando probé por primera vez un TC”.

La “mano” de Marcos Di Palma y su primer TC

“En mi primera prueba en un auto de carrera, yo tenía 15 años. Recuerdo que Marcos Di Palma me llevó en su avión al circuito de San Jorge. Me acompañó, porque él es muy generoso. Se quedó conmigo en la prueba con el Megane. Se subió al auto, me dio algunas indicaciones y quedó sorprendido. De hecho, cuando lo vio a mi viejo le dio que me dé una oportunidad porque andaba muy bien, pero mi viejo no le creía”.

“Probé el primer TC a los 17 años. Es una linda historia. Mi papá trabajaba en distintos equipos. Fuimos para hacer una prueba aerodinámica en 9 de Julio y me llevó para subirme y ver cómo andaba. Era un Chevrolet de Ezequiel Bosio, que venía de hacer la pole position en la fecha anterior en el mismo circuito. Hice todos los análisis previos antes de subirme: cámaras a bordo, adquisición de datos, todas las carreras que había mirado…”.

“Me subí al auto y tuve mi primera prueba en el TC, me fue bien. De hecho, Guille Cruzzetti, socio de mi viejo, lloraba, no lo podía creer. Ahí mi viejo dijo ya está, a este pibe lo tengo que apoyar. A partir de ahí mi viejo me usó como piloto de pruebas, y al siguiente año llegué al TC Pista”.

Un apasionado por el automovilismo

“Todo lo que sufrí de chico y adolescente, esa soledad…quizás me hizo ser muy piedra, duro, apasionado. Que me terminó sirviendo para mi carrera deportiva. No sé cómo hubiera sido si la cosa de chico, quizás, hubiera sido distinta. Es tan difícil manejar un auto de carrera…. Acá, a diferencia de otros deportes, no podés tirar la pelota afuera. No te podés equivocar una sola vez, porque perdiste el fin de semana, o el campeonato. No podés dejar que te invadan las emociones. Estás vos solo con una máquina que depende de vos. Por eso los pilotos somos tan poco sentimentales en ese sentido. Te cuesta mucho festejar el triunfo”.

Canapino TC
El recuerdo permanente de Alberto en la Chevy de Agustín. (ACTC)

“Soy un enamorado y apasionado de lo que hago. Me acuesto y me levanto pensando en el automovilismo. Mi novia me pide que apague el teléfono porque me la paso mirando la cámara o los parciales. Creo que no podría vivir de otra manera. La adrenalina que siento arriba de un auto no la siento en otro lado. Se me haría muy difícil vivir sin automovilismo”.

“Disfruto más una tanda de entrenamientos que correr una carrera. Poner a punto el auto, buscar lo fino, probar una cosa o la otra. Todo eso me apasiona muchísimo. Cuando llegué al TC, en Mar de Ajó 2009, no lo podía creer. Había salido campeón del TC Pista el año anterior, pero el TC era increíble. Llegar a la reunión de pilotos y ver a Ledesma, Ortelli, Rossi, Silva, Marquitos mismo. Las figuras que yo veía de chiquito. Clasifiqué 2º e hice podio pasándolo a Ortelli que venía de ser campeón. Yo tenía 19 años. Todo muy loco”.  

Las luces del éxito

“Hubo un momento en que me la había creído. Me marearon las luces, cometí errores, tomé malas decisiones. Llegó un momento en el que me di cuenta que todos me querían chocar, que me querían devolver lo que yo les hacía en la pista. Me estaba pasando para el otro lado. Me empecé a dar cuenta cuando me accidenté, porque tuve dos accidentes muy grandes. Y cuando estaba en la cama, con la costilla fisurada y no pude ir a correr al TC, dije ‘pará, esto no está bien’. Me había pasado de confianza. Y lo loco es que había logrado resultados sin chocar. Me hubiese gustado que mi viejo me ‘cachetee’ más en ese sentido”.

Canapino accidente Balcarce
Agustín sufrió un grave accidente el 11 de noviembre del 2013 en Balcarce. La Chevy se quedó sin frenos y cayó afuera del circuito. (J. Marchesin/SoloTC)

“En el automovilismo convivís con el riesgo todo el tiempo. En el 2011, cuando pasó lo de Guido (Falaschi), fue una cachetada de realidad en todo sentido. Porque no solo me accidenté 2 veces, sino que se murió Guido. Y dije a la mierda, esto es peligroso en serio. Y lo empecé a respetar mucho más que antes. Fue un golpe duro, porque no solo era un gran amigo, sino mi gran rival. Él estaba en su plenitud. Es el día de hoy que lo de Guido duele. Era un pibazo, imposible que te caiga mal”.  

Juntos a la par

“Después del primer título que logré en el TC en 2010 mi viejo se fundió. Pero yo me quedé al lado de él. Eso implicó que durante muchos años no tuviéramos el presupuesto para pelear el campeonato de TC. En el medio me venían a buscar de todos lados. Me decían que lo deje a mi papá porque me podían dar el auto para salir campeón. Pero yo les decía que no. Hoy no me arrepiento, pero en esa época lo sufría. En el medio tenía el Top Race y el TC2000 donde me iba bien, entonces compensaba. Pero en el TC, en esos años, la pasé mal”.  

Agustín y Alberto Canapino.
El abrazo eterno entre Alberto y Agustín Canapino. (J. Marchesin/SoloTC)

“En el 2017, con mi viejo mejor y las cosas acomodadas, la cosa cambió. Me acuerdo que en la primera carrera de esa temporada le dije a Hugo Mazzacane: ‘Preparate porque este año el campeón soy yo’. Fui campeón ese año y repetí en 2018 y 2019. Increíble cómo se dio todo, ahora miro para atrás y no puedo creer haber logrado 4 campeonatos. Es muy loco. Ahora tengo la motivación de ganar este campeonato en la memoria de mi viejo. Pero si no hubiera pasado lo que pasó con él buscaría lo mismo”.  

Bonus track

La nota completa con Agustín Canapino.

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