Turismo Carretera

Rafaela: el mítico “óvalo” que casi siempre tuvo chicanas

Solo 4 de las 37 competencias disputadas por el Turismo Carretera en el autódromo rafaelino asfaltado se realizaron en el “óvalo” puro. La última competencia sin variantes fue hace 58 años… Desde 1987 se empezó a usar con chicanas. Sin embargo, siempre está latente el pedido del público de una carrera a velocidad pura.

Cada vez que el Turismo Carretera visita el autódromo de Rafaela, parte del público hace el mismo planteo: ¿cuándo van a correr sin chicanas? Un reclamo que cuestiona incluso a los pilotos por no asumir riesgos de otros tiempos, pero que en definitiva no tiene mucho sustento histórico. Porque la realidad marca que de las 37 veces que el TC corrió en el trazado asfaltado (se disputaron 3 más pero en pista de tierra), solamente las primeras 4 competencias se disputaron en el “óvalo” completo. 

Los inicios en la tierra y la historia en el asfalto

Las primeras 3 carreras del TC en Rafaela se disputaron en el Óvalo de tierra compactada. Juan Gálvez (Ford) ganó en 1953 y 1955, mientras que Pablo Birger (Ford) venció en la edición de 1954.

La primera competencia sobre asfalto se realizó el 23 de octubre de 1966 en el estreno del trazado actual. La carrera, a 130 vueltas, la ganó Ángel Rienzi a bordo de una cupé Ford con motor F-100, la cual equipó con neumáticos importados especialmente de Estados Unidos luego de presenciar las famosas 500 Millas de Indianápolis. El récord de vuelta lo marcó Jorge Cupeiro (Chevy II Súper) con 1m26s2 a 193,132 km/h. 

La siguiente competencia se realizó el 7 de mayo de 1967, en pleno auge de los Torino de IKA Renault. El triunfo fue para Eduardo Copello, quien después de largar en la 22ª posición encabezó el 1-2-3 del equipo dirigido por Oreste Berta. Héctor Gradassi arribó 2º y Jorge Ternengo 3º.

De las 40 carreras que realizó el TC en el autódromo de Rafaela4 fueron en el óvalo de asfalto3 en el trazado de tierra. Luego, 28 fueron en el circuito con 3 chicanas (la Nº 1, la Nº 3 y la Nº 4), 3 con las 4 chicanas y 2 con 2 chicanas (Nº 1 y Nº 3).

Dibujo del circuito de Rafaela sin chicanas.
El dibujo del Óvalo sin chicanas de 1968. (Historia TC)

El 19 de mayo de 1968, Rodolfo de Álzaga consiguió su 3ª y última victoria en el Turismo Carretera a bordo de un Torino. El ganador empleó casi 2 horas y 40 minutos para completar las 120 vueltas. El récord de la pista fue para Andrea Vianini con un Bergantín, superando los 208,884 km/h.

El récord histórico de Marincovich y el fin del “óvalo” puro

La última carrera en el “óvalo” completo de Rafaela, disputada el 3 de noviembre de 1968, quedó en los registros históricos de la categoría como la más rápida de la historia de la “máxima” adentro de un autódromo. Carlos Marincovich, a bordo del Martos-Chevrolet, se llevó la victoria con un promedio de 212,763 km/h, dominando esta estadística por casi 4 décadas.

El 20 y 21 de junio de 2026 el TC diputará la 7ª fecha en Rafaela, una nueva edición de la “Carrera de los Millones”. Podés comprar la entradas acá.

Después de esa presentación, pasaron 19 años sin carreras de TC en Rafaela. La categoría recién volvió a pisar el autódromo santafesino el 7 de junio de 1987 con la victoria de Roberto Mouras (Chevrolet), en un circuito que ya contaba con 2 chicanas. Desde ese entonces hasta la actualidad, el Turismo Carretera realizó 33 carreras en el trazado y en ninguna de ellas se volvió a utilizar el óvalo completo. Es más, las variantes fluctuaron entre 2, 3 y hasta 4 chicanas.

La seguridad bajó la velocidad

Accidente de Altuna en Rafaela 2013.
Accidente múltiple en Rafaela en 2013. (Aldo Marozzi)

A pesar de las variantes, el trazado santafesino fue durante décadas el de mayor promedio del calendario, lo que le valió el bautismo como el “Templo de la Velocidad”. La marca de Carlos Marincovich de 1968 se mantuvo inalterable hasta 2007, cuando se hicieron modificaciones en las chicanas por cuestiones de seguridad y el liderazgo de velocidad fue doblegado por Buenos Aires y posteriormente por Toay.

Los accidentes que se sucedieron a principio de siglo (el más grave, el que le costó la vida a Alberto Noya y Gabriel Miller en 2006) llevaron a reformar los frenajes. Para la carrera de 2008 se cambió la traza de la Nº 2 y la Nº 3 (en sus ingresos y salidas) y el promedio para la vuelta se redujo en 13 km/h. Así, el autódromo de Buenos Aires pasó a ser más veloz que Rafaela: en aquel año, la media para la pole position en el trazado porteño fue de 201,629 km/h contra los 200,234 km/h del óvalo.

Posteriormente, el fuerte accidente que generó Néstor Girolami (Torino) en 2013, y que involucró a otros 6 pilotos, derivó en la modificación de la chicana Nº 1, históricamente la más veloz. “No es una chicana. Es un curvón a 200 km/h que termina en una pared”, argumentó Oscar Aventin, por entonces presidente de la ACTC.

Con los cambios implementados, el promedio de velocidad disminuyó unos 18 km/h y descendió hasta los 189,215 km/h en 2014. Ese mismo año, con una vuelta promedio de 198,975 km/h, el autódromo de Toay —inaugurado en 2012— relegó a Rafaela en el ranking de velocidad.

Vista aérea de Rafaela
Rafaela intervenido por las clásicas chicanas. (ACTC)

Nuevas modificaciones en la chicana Nº 1 para 2015, en pos de la seguridad y a pedido de los pilotos, elevaron la media en el circuito santafesino a 198,167 km/h (pole position de Christian Ledesma en 2024). Aún por debajo de los 212,763 que promedió Marincovich en 1968 ().  Y si bien quedó relativamente cerca de Toay, el margen con Buenos Aires es significativo: Agustín Canapino (Chevrolet) marcó el récord en la clasificación de 2025 con 228,083 km/h.

Sin embargo, Rafaela sigue siendo sinónimo de velocidad, adrenalina y -especialmente- riesgo. Los autos de la “máxima” desarrollan la mayor velocidad final y superan los 290 km/h. Y, fundamentalmente es un clásico del TC en la era de los autódromo que comenzó en 1997. Desde entonces, solo estuvo ausente en el calendario teceísta en 2 oportunidades: en 2020 en plena pandemia y en 2025 por falta de obras.

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